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>De lo que aprendí trabajando con enfermos mentales.

abril 4, 2011

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No sé si en alguna ocasión lo he comentado pero, tras finalizar tercero de BUP, me decidí a realizar un Ciclo Formativo Superior en Integración Social.
Estos ciclos constan de un curso teórico y otro práctico y, tras acabar el curso teórico, decidí hacer mis prácticas en una Asociación que era un Centro de día para enfermos mentales adultos.
Como era de esperar, los primeros momentos no fueron fáciles…yo era una niñita de menos de 20 años, sin experiencia previa en el mundillo por lo que, ponerme de pronto frente a 14 personas de esas características era todo un reto.
Lo único de lo que yo disponía era de la teoría que me habían enseñado el curso anterior, pero en aquella asociación no tenía utilidad alguna, puesto que, salvo algun detalle, no se nos facilitaba ni siquiera la información acerca de la enfermedad concreta de cada uno de ellos, ni como tratarlos. Todo lo teníamos que aprender a base de prueba y error y, como os podreis imaginar, un error con un esquizofrenico de 40 años, 1,80 y casi 80 kg puede tener consecuencias graves.
Superados los primeros momentos, empecé a conocer bien a cada uno de los chicos…empecé a saber lo que les gustaba, lo que les molestaba, lo que podría enseñarles, y empecé a saber cuales eran las patologías de algunos de ellos. La verdad es que era un grupo de lo más variopinto: había varios esquizofrénicos, una chica maniaco-depresiva, varios autistas, una chica con sindrome de dawn y unos cuantos a los que no habian sabido ponerles etiqueta, debido a la complejidad de su enfermedad o a la falta de información, dependiendo del caso.
Las directora del centro, aparte de presumir de lo buena persona que era y de toda la ayuda desinteresada que prestaba, aportaba mas bien poco, por lo que se puede decir que mi compañera de prácticas y yo éramos las responsables del grupo. Esto nos obligó a espabilar rápidamente y a aprender a marchas forzadas (tanto es así, que hacia mitad del curso, nos atreviamos incluso a montar a los 14 en el bus y llevarlos a la mascletá…y creedme cuando os digo que, tratandose del colectivo que se trataba, era toda una osadía!)).
El caso es que fue un año intenso, en el que viví muchas cosas y, en consecuencia, en el que aprendí muchísimo. Entre otras cosas, aprendí que:
– No es más bueno ni presta más ayuda el que más lo dice.
Tras conocer a fondo la asociación y a quien la dirigía, descubrí que, lamentablemente, se esconden muchos intereses y negocios turbios detras de estas supuestamente desinteresadas iniciativas. Y también descubrí que, aquella que más presumía de bondad era la que tenía mas trapos sucios que ocultar.
– Las etiquetas son generalistas, generan confusión y no sirven absolutamente para nada.
Os pongo un ejemplo para explicarme: en la asociación, trabajé con tres esquizofrénicos…misma enfermedad y por lo tanto, se supone que mismas características.  Pues lo que me funcionaba con uno, al otro le producía una crisis. No se parecían en absoluto y el intentar englobarlos a los tres bajo las mismas características y tratarlos de la misma manera solo generaba problemas. Así que solo utilicé su etiqueta para saber que medicinas debían tomar. Para todo lo demás, me dejé llevar por la observación y por el trato en el día a día…y todo fue fenomenal.
– Bajo la etiqueta de la cordura se esconden los mayores locos.
Mientras los enfermos mentales trataban de disfrutar el día a día, disfrutando de nuestra compañía, alegrándose de corazón con cada abrazo y ofreciéndonos todo su cariño, los “sanos” perdían el tiempo en luchas improductivas, en guerras de unos contra otros, tratando de hacer mal al de al lado para beneficiarse. Podreis imaginar con quienes hice alianzas y a quienes llevo en el corazón, verdad? de los “cuerdos” prefiero no acordarme, pero llevo a todos mis “loquitos” en lo más profundo de mi corazón.
– Si nos ponemos en el lugar del que ayuda, no percibimos que estamos recibiendo mas ayuda de la que prestamos.
Supuestamente, mi función era enseñar a estos chicos, ayudarles a ser más autónomos, etc…yo estaba allí para aportar. Y, sin embargo, un año después, al acabar las prácticas, salí de allí llorando a moco tendido y agradeciendoles a cada uno de ellos todo lo que me habían enseñado.Porque me enseñaron  a apreciar las pequeñas cosas, a ver el vaso medio lleno,  a que se puede ser feliz en  las peores circunstancias, a valorar lo que de verdad importa. Y lo más bonito es que me entregaron su corazón y su ayuda de la manera mas noble y más desinteresada que jamás he visto, sin tener consciencia de todo lo que me aportaban y sin intentar obtener a cambio nada más que verme feliz.
Y son muchas muchas las cosas que me dejo, pero no quiero eternizarme…solo quería dedicar un espacio a mis chicos, a los que tanto echo de menos y de los que tanto aprendí. Porque se lo merecen.
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From → Mis cosillas

22 comentarios
  1. >Siempre he admirado mucho a quienes os animáis a ayudar a gente así, porque creo que no todo el mundo vale. Creo que hay que echarle mucho valor, mucha fortaleza, y sobretodo mucha paciencia. Me ha encantado leer los aprendizajes que sacaste, y también me ha entristecido lo que cuentas de los intereses ocultos que hay detrás de todo esto. Has escrito un post precioso.Saludosmisteriosa

  2. >Que bonito este post Ana…me has emocionado xD Un abrazo 🙂

  3. >Ana, tu generosidad no deja nunca de sorprenderme!Gracias por dejarnos saber un poco más de tí y de tu gran corazón.Besos.

  4. >Me ha emocionado muuuuch esta entrada y no por nada en concreto y por todo lo preciso…Cuando llegó mi hijo a mi hogar, pensé que era autista…no lo soportaba…luego ha resultado que no lo era…pero…me ha quedado un recuerdo: que podía ser, hoy día, madre de un hijo con discapacidad mental…Te agradezco que hayas contado con tanto amor esta experiencia tuya…me ha hecho sonreir y emocionarme…Son tan desconocidas estas personas para la mayoría social…nuestras locuras no nos permiten entrar en sus mundos, seguramente, más ricos de lo que todos pensamos…

  5. >Maravillosa experiencia sin duda, yo trabajo en el sector social y lo voy conociendo tras diez años de experiencia. Como tú me quedo con cualquier abrazo o sonrisa de "nuestros" chicos, y eso que no estoy en atención directa.

  6. >Misteriosa, me alegra que te haya gustado el post. Estoy de acuerdo contigo en que este tipo de trabajos (enfermos mentales, niños, ancianos, etc.) tienen que ser vocacionales. para mi, por ejemplo, resulto mucho más "duro" tener que trabajar en una oficina, que el tiempo que pasé con mis chicos aunque, obviamente, era un trabajo mucho más exigente. Y si…es lamentable toda la basura que se esconde detrás cosas.Cristina, el post es bonito porque la experiencia fue preciosa.Mamá de Parrulin, yo no creo que se trate de generosidad, porque, como ya he dicho, creo que recibí infinitamente más de lo que dí. Lo que pasa es que yo siempre he tenido claro que tenía que trabajar con personas, sentir que mi trabajo ejerce una influencia positiva en las vidas de los demás. Es algo que me resulta muy gratificante.

  7. >La enfermedad mental es muy dura, a veces no para quien la padece, sino para la familia y acompañantes. Hay pocos centros, pocas iniciativas y pocos recursos destinados para ello. He trabajado muchos años con enfermos mentales, de muchos tipos, edades, por mi profesión. Nunca es fácil, aunque por norma general la recompensa es grande.

  8. >"Bajo la etiqueta de la cordura se esconden los mayores locos" Gran frase Ana. :-)Tuvo que ser una experiencia maravillosa, gracias por compartirla.

  9. >Mei, realmente son grandes desconocidos…a veces parece que en el mundo no hubiera espacio para ellos. Y, como tú dices, si hacemos el esfuerzo de tratar de entenderlos y ver el mundo desde sus ojos, descubriremos que sus vidas van mucho más allá de lo que a simple vista percibimos.Arual, si no es mucho preguntar, en que trabajas? es un mundillo que me gusta bastante. Y si…una sonrisa suya o un abrazo hacen que cualquier esfuerzo merezca la pena.Belen, la recompensa es enorme, aunque los malos tragos en ocasiones tambien. Mis peores experiencias no fueron con los chicos, sino con sus familiares…en los casos que yo conocí era impresionante lo mal que los trataban…conocimos desde casos de malos tratos y abusos sexuales, hasta situaciones de abandono. De todo. Para mi esa fue sin duda la parte mas dura…no la enfermedad, sino todo lo que la rodea.Drew, no se si es grande, pero bajo mi punto de vista, bastante cierta. Fue una experiencia muy muy enriquecedora.

  10. >Ana,cada día me sorprendes con algo nuevo!me da que la comida del sábado va a ser de lo más enriquecedora…y no quiero dar envidias! jejeDe verdad,tienes un corazón que no te cabe en el sitio!Me a emocionado mucho tu relato,gracias por compartirla!!

  11. >Como me ha gustado leerte hoy…

  12. >Tu experiencia me ha recordado mucho a la mía. Yo empecé mis prácticas de pedagogía en una asociación a la que asistían niños y niñas, principalmente en riesgo de exclusión social, y en la que había dos niños con problemas: uno con un Trastorno Generalizado del Desarrollo y el otro con retraso mental (más tarde, poco antes de marcharme, llegó uno con una dislexia severa).El caso es que las prácticas te enseñan mucho… Bastante. Puedes guiarte un poco con la teoría, pues, aunque no sepas actuar muy bien, por lo menos sí te enseña a comprender los casos y cómo deben de sentirse (cosa que, antaño, con la educación tradicional, no se tenía en cuenta; y a las personas disléxicas o con otros problemas de aprendizaje se les trataba a golpes y como si fuesen personas estúpidas).Me a gustado mucho tu frase sobre las etiquetas. Cuánta razón tienes. Me empecé a dar cuenta de ello en mis primeras clases, como profesor de ajedrez en un Instituto, ya con 18 años… La verdad es que no hay nada mejor que coger experiencia práctica para espabilarse y entender bien las situaciones.Saludos.

  13. >Bueno, en muchas ocasiones se presentan situaciones familiares muy difíciles, pero según qué enfermedades, los momentos pueden ser complicados también. Y con niños,…., con niños es muy muy duro. En fin, a pesar de lo necesario que es hay muy pocos recursos, vuelvo a insistir, y eso es algo inadmisible.

  14. >Princesa que post tan humano, y tan olvidado, yo trabaje hace muchos años en el siglo pasado en el "Hogar Juanito" centro o manicomio para niños, no sentía que hiciera mucho salvo jugar y hacer payasada delante de una reja porque mis chicos eran locos, locos, había uno de 9 años que rayaba la pared con los dietes y se comía eso, hoy gracias a ti los vuelvo a pensar, mira que ingrata soy, hoy le pido a a Dios que se apiade de ellos. Los bañaban con mangueras a través de la reja, sus familias ya los habían olvidado o los dejaban allí, la comida era como animalitos, que triste!Un besito marino

  15. >Ana, es lo que tiene esto de los blogs, que nos permiten ir conociendonos poquito a poco. Y si…estoy segura de que ambas disfrutaremos mucho de la comida del sábado!!!Mama c/, como me alegro!!Enrique, las prácticas son muy muy útiles y nos permiten ordenar y poner en práctica los conocimientos adquiridos. Respecto a las etiquetas, siempre he creido que hacen mucho daño pero, desggraciadamente todos vivimos con muchas colgadas.Belen, es lamentable. Parece que determinadas personas no merecieran tener una vida digna y ser tratados como personas. Se tira el dinero a dos manos en absurdidades y nadie se preocupa en cubrir estas carencias. Muy triste.Tita, no me quiero ni imaginar como debe ser tener que dirigirte a alguien a traves de una reja…me ha partido el corazón lo que cuentas de que les bañaban con una manguera a traves de la reja. Nadie merece ese trato…para vivir así es preferible estar muerto.

  16. >El post de hoy me llega, y mucho ;-)Llevo unos cuantos años metida en el mundo de la discapacidad (desde los 16)y me considero MUY afortunada de haber podido descubrir personas maravillosas debajo de pesadas etiquetas.Esta misma mañana iba en el metro y dos personas hablaban de las prácticas de una de ellas en un centro del estilo… y volaban etiquetas… y no, no voy a ser incoherente porque muchas veces yo misma las he utilizado, a modo diagnostico a veces, pero nunca justificadas.Porque todos somos personas, con todos nuestros derechos, antes que etiquetas… Y aunque parezca lo más lógico del mundo, todavía nos falta muuuuuuuuuuuuuucho camino por recorrer, a nivel social hay mucho desconocimiento que degenera en exclusión.¡Gracias por tu testimonio!BesotessLara

  17. >Yo siempre he pensado que el trabajo con personas tiene que ser muy vocacional y realmente se nota a las personas que les gusta y las que no.Si todos hicieran su trabajo como tu (aunque te costara encontrar el truco) que bien funcionaria todo.Yo es que no enntiendo como algunas personas tratan a otras personas como objetos.

  18. >Una expereincia muy enriquecedora y muy generosa por tu parte, Ana. Aunque dura teniendo en cuenta tu juventud y tu inexperiencia. Otra cosa más que tenemos en común, yo no he trabajado nunca con enfermos mentales pero cuidé casi tres años a mi madre con demencia y entiendo lo duro que puede llegar a ser.Un beso y enhorabuena por ser como eres

  19. >Lara, yo también utilicé con ellos muchas etiquetas, algunas inconscientemente, pero siempre traté de verlos por encima de ellas…traté de ver a Miguel, no al esquizofrenico, a Amparo, no a la maniaco depresiva…. Y los resultados fueron muy muy buenos. Supongo que con tanta experiencia en este mundo, tendrás mucho que aportar, a ver si te animas!!Nieves, yo tampoco lo llego a entender. Podemos dedicarnos a muchas cosas en esta vida, así que sería conveniente dejar según que trabajos para personas que puedan llevarlos a cabo como merecen. AL fin y al cabo, lo que nos traemos entre manos es la vida y la felicidad de muchas personas…algo con lo que no se debería jugar.Yasmin, no fue nada fácil, pero aprendí muchísimo. Viendo el final de mi yaya, puedo intuir lo duro que debió de ser para ti afrontar la enfermedad de tu madre. Y no hay porque darme la enhorabuena…a veces me da la sensación de que me veis mejor de lo que realmente soy. De todos modos, se agradece!!!

  20. >Me ha gustado mucho conocer esta parte de tu. Me ha emocionado mucho. Un besito fuerte

  21. >Yo también tengo experiencias parecidas, y lo más importante es como tú dices olvidar las etiquetas y centrarse en la persona que tienes delante, que es mucho más que su enfermedad 🙂

  22. >Eres digna de admiración, no es un trabajo fácil. Me ha gustado conocer esta parte de ti.

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